[Extracto de una entrevista a María Berrozpe, doctora en biología y autora de «El debate sobre el sueño infantil», en ABC-Familia]

 

«El sueño infantil no es sólo ciencia. También es cultura, es valores, es sentimientos y emociones. Lo que tiene que decir cada uno de ellos es tan importante como lo que tenga que decir la ciencia. Por eso, nadie en nombre de la ciencia debería tener autoridad para que unos padres actúen en contra de sus propios valores y sentimientos.

baby-1151351 grande

 La ciencia de la medicina del sueño infantil, heredera de la pediatría del siglo XIX ―que es a la que pertenece el doctor Estivill y otros más― parte de la idea de que el bebé debe dormir solo porque ese es su modelo de sueño saludable.

La ciencia de la antropología y de la biología evolutiva, nos descubre que la manera natural de dormir del bebé humano es en íntimo contacto con su madre y que este sueño en solitario es excepcional en la historia de la humanidad..

La neurología, por su parte, nos revela que lo peor y más estresante que le puede pasar a un bebé es que lo separen de su madre.

La ciencia de la medicina del sueño infantil, nunca comprobó que el sueño en solitario del bebé fuera “el sueño saludable”, ni que no fuera mejor que el acompañado por su madre.

Por lo tanto, no tiene ninguna base científica tomar como modelo de sueño saludable el bebé durmiendo en solitario.

La ciencia tradicional de la pediatría del sueño sufre un importantísimo sesgo cultural que ha influido enormemente en su investigación y desarrollo.

Digamos que se ha supeditado absolutamente a la cultura que la ha generado, ignorando, no sólo la información que dan otras perspectivas científicas, sino las facetas culturales, éticas y emocionales del sueño infantil. Y todo esto lo podemos decir desde la perspectiva de los estudios sociales de la ciencia, o sea, la ciencia que estudia la ciencia.

 

baby-784607_1920Hemos cambiado mucho a lo largo de la historia de la humanidad pero en los comportamientos más primarios no lo hemos hecho tanto. Los cambios evolutivos son lentos, y los culturales, en comparación, rápidos y vérsatiles. Un comportamiento cultural puede cambiar de una generación a otra, o incluso dentro de la misma generación. Por el contrario, la evolución necesita invertir miles de años en consolidar un comportamiento o una característica nueva en una especie. El bebé que tienes en brazos tiene los mismos instintos que el bebé que vivía en una cueva del paleolítico hace 3 millones de años. Pero se le va a exigir adaptarse a una cultura absolutamente diferente. Por lo tanto desde el punto de vista de la evolución y para muchas cosas, como el sueño de los bebés, sí, seguimos siendo “muy monos”, en un sentido coloquial que no estricto porque el sueño de los homosapiens no es como el de los monos.»

 

http://m.abc.es/familia/padres-hijos/abci-biologia-politicamente-incorrecta-no-siempre-acomoda-pensamiento-hombre-actual-201603231711_noticia.html?ref_m2w=

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s